
Que frase tan simple, y que para muchos parece tan difícil de decir, ¿no? Cuando éramos chicos pedíamos “Abazo….” con total naturalidad, como quien dice “Agua”, pero de grande es una costumbre que parece volverse más difícil. ¿Quién en algún momento no se ha sentido deprimido, bajoneado, triste, por el motivo que sea? Y díganme si en esos momentos no hay nada más reconfortante que un buen y cálido abrazo de alguien que nos quiere.
Recuerdo que hace un tiempo, me sentí así, medio depre, y cuando llegué a la casa de alguien conocido le dije “¿Me das un abrazo? Lo necesito”. Y su abrazo fue tan… de compromiso, tan poco honesto, como si no hubiera entendido por qué se lo pedía, que no tuvo el efecto buscado (casi tuvo el contrario, podría decir). Eso me llevó a pensar en que hay más de un tipo de abrazo. Paso a enumerar los que se me ocurren:
El abrazo Jumping. Se caracteriza por un pequeño saltito impulsador antes de dar el abrazo en sí. Si la persona no está preparada, o si viene con mucho impulso, puede desestabilizar ligeramente al que lo recibe, pero su nivel afectivo compensa cualquier traspié que pudiera ocasionar. Muy frecuente entre jóvenes novios que hace mucho que no se ven (mucho=1 día).
El abrazo de oso. Ese fuerte, que te das con tus amigos más queridos (esos que nunca te fallan). Un abrazo para dar sin vergüenza. Un abrazo con el que no hace falta decir nada, porque la persona entiende. Un abrazo que no necesita excusas para ser dado, solo sentimiento.
El abrazo de compromiso. O como le digo yo, “Abrazo palmadita“. Ese en el que el abrazo del otro no te rodea, y se limita darte unas palmaditas en la espalda, simulando un abrazo. Es casi un abrazo con asco… Este “abrazo” no tiene ningún efecto favorable sobre la persona que lo recibe.
El Abrazo maternal. Obviamente… el abrazo de la madre de uno. Esa persona que nos dio la vida, y nos cuidó desde el primer segundo. Difícil de imitar.
El abrazo protector. Cuando uno abraza a alguien en una zona de dudosa seguridad para que la persona se sienta más cerca de uno y protegida; combinable con el abrazo estufa.
El abrazo estufa. Ese que le damos a la persona querida mientras vamos caminando por la calle en invierno al levantarse viento frío.
El abrazo de los amantes. Ése con el que te quedas dormido abrazando a la persona que amas.
El Abrazo pochoclero. También conocido como “Abrazo de cine”, que no es otro más que aquel en el que el brazo del muchacho pasa por sobre los hombros de la chica, atrayéndola hacia él, mientras miran una película.
El abrazo invisible. Es aquel que no se da con los brazos. Es cuando vemos ALGO, y pensamos en ALGUIEN, y que le puede servir. Lo compramos y se lo llevamos a esa persona. Sin excusa, sin cumpleaños, ni nada. Sólo porque “me acordé de vos, y te lo traje”.
Yo creo que la mejor forma de enseñarle a los demás que un abrazo no tiene nada de malo es predicar con el ejemplo. O mejor… con el abrazo. Fíjense, pruébenlo. Abracen sin miedo. Abracen con ganas, si así lo sienten. (Ojo… que también hay gente MUY reticente al contacto físico, y quizás ni así puedan entender lo que un buen abrazo significa).
CURIOSIDADES ABRACILES
¿Sabían que el Tango es el único baile del mundo que tiene abrazo? Eso, sumado a la falta de abrazos en el mundo (sobre todo en países dónde la gente no es tan “cálida” o “afectuosa” como muchos dicen que somos acá en Argentina) podría ser una buenaexlicación de esa fascinación que tienen los extranjeros con el Tango.
Hace un tiempo un hombre realizó una Campaña llamada Free Hugs (Abrazos gratis), que consistía en pararse en la vereda con un cartel que decía “Abrazos gratis”, y abrazar a todo aquel que deseara un abrazo. Tan simple, como efectivo. (Curiosamente JUSTO un año después de que escribiera esta noticia en este blog… nació mi hija preciosa. Que loco…)
¿SE LES OCURRE ALGÚN OTRO TIPO DE ABRAZO? …